Estudiantes de cuarto año de la Escuela Secundaria de Educación Técnica (ESET) de la Universidad Nacional de Quilmes cultivan hongos gírgolas comestibles a partir de residuos vegetales, como álamo triturado, paja de trigo, madera saligna y cascarilla de soja. Este proyecto fue presentado en la instancia distrital de la Feria de Educación, Artes, Ciencias y Tecnología y fue seleccionado por el jurado para estar en la instancia regional. Se trata de la primera vez que la ESET participa en esta feria.

“El proyecto permite vivenciar la ciencia como una herramienta concreta para resolver problemas reales, fortalecer la conciencia ambiental, y fomentar una alimentación más saludable, local y sustentable. A su vez, abre la posibilidad de pensar en el cultivo de hongos como una práctica viable en nuestro país, tanto a pequeña escala como dentro de estrategias productivas alternativas”, sostiene Rocío Comito, una de las docentes, ante la Agencia de Noticias Científicas de la UNQ. El proyecto se realizó en el marco de la materia “Taller de Prácticas Profesionalizantes” de la Tecnicatura en Tecnología de los Alimentos de la ESET.

El cultivo de este tipo de hongos es una práctica agroecológica que no requiere de grandes superficies de tierra ni condiciones agrícolas tradicionales. Por lo tanto, es accesible, replicable y adaptable a entornos urbanos, escolares o familiares. “Para cultivarlos, se utilizan residuos vegetales como sustrato, como madera, paja o cáscaras de cereales, para alimentar el crecimiento del micelio, es decir, el cuerpo vegetativo del hongo”, describe Karen Velázquez, otra docente de la materia, a la Agencia. Tras una etapa de incubación en condiciones controladas de humedad y oscuridad, el hongo fructifica y produce los comestibles que se conocen como gírgolas.
FUENTE: “La Ciudad” Diario de Avellaneda.